Oveja Negra

Entre lo dicho y lo hecho


19 de febrero de 2022

Oveja Negra

“Mejor que decir, es hacer. Mejor que prometer, es realizar” decía un sabio general que cambió los destinos de nuestra Patria. El crecimiento económico que no llega, el trabajo que falta, la guita que no alcanza y los precios que vuelan. El abismo que separa los anuncios de la realidad y el peligro que conlleva no encontrar eficacia ni respuesta.

El día jueves, en una recorrida en la localidad de Mar de Ajó, en el Partido de la Costa de la Provincia de Buenos Aires, el presidente Alberto Fernández celebraba la temporada estival record que se registró en distintos rincones de nuestra Patria.

En plena recorrida, mientras recordaba que 20 millones de personas se habían movilizado durante la temporada, el 42% de los que habitan este suelo, decidió pararse debajo de los tres palos de un arco ubicado en la playa y desafiar a un niño a patearle un penal.

Periodistas, funcionarios y curiosos, rodearon la acción, achicando los márgenes del arco. El niño pateó, Alberto Fernández acertó el rincón hacia el que dirigió el disparo pero no llegó a tocar el balón, que terminó en las piernas de algún funcionario o curioso que presenciaba la actividad.

C5N tituló “Alberto Fernández le atajó un penal a un turista”. No se trata de periodismo deportivo, pero evidencia la agudeza de la crónica. Así como sucede en un detalle un poco zonzo, sucede en otros ámbitos de las profundidades de la política económica o de debate sobre el rumbo y dirección de las decisiones políticas que habitan el sentido de la coalición de gobierno, y que terminan por otorgar ficciones como instrumento de análisis.

El día jueves, en una recorrida en la localidad de Mar de Ajó, en el Partido de la Costa de la Provincia de Buenos Aires, el presidente Alberto Fernández celebraba la temporada estival record que se registró en distintos rincones de nuestra Patria.

En plena recorrida, mientras recordaba que 20 millones de personas se habían movilizado durante la temporada, el 42% de los que habitan este suelo, decidió pararse debajo de los tres palos de un arco ubicado en la playa y desafiar a un niño a patearle un penal.

Periodistas, funcionarios y curiosos, rodearon la acción, achicando los márgenes del arco. El niño pateó, Alberto Fernández acertó el rincón hacia el que dirigió el disparo pero no llegó a tocar el balón, que terminó en las piernas de algún funcionario o curioso que presenciaba la actividad.

C5N tituló “Alberto Fernández le atajó un penal a un turista”. No se trata de periodismo deportivo, pero evidencia la agudeza de la crónica. Así como sucede en un detalle un poco zonzo, sucede en otros ámbitos de las profundidades de la política económica o de debate sobre el rumbo y dirección de las decisiones políticas que habitan el sentido de la coalición de gobierno, y que terminan por otorgar ficciones como instrumento de análisis.

 

A lo largo de estos dos años, desde InfoNativa, hemos resaltado las distintas oportunidades en que se anunciaron proyectos que implicaban la construcción de viviendas. Desde “Argentina Construye”, el “Procrear” que volvía “con sus mejores prácticas”, el reciente programa “Casa Propia”.

En el programa “Argentina Construye” se anunció -en mayo de 2020- la construcción de 120.000 viviendas, la generación de 750.000 puestos de trabajo y la adjudicación de 200.000 microcréditos para mejores habitacionales.

En el Procrear 1 presentado en agosto de 2020, se anunció el otorgamiento de 300.000 soluciones habitacionales, número que luego se acrecentó en otros cientos de miles de viviendas con el re anuncio del Procrear 2.

El Programa Casa Propia se conoció en abril de 2021 y allí se anunció el otorgamiento de 264.000 soluciones habitaciones.

Ninguno de los programas tiene menos de 10 meses de antigüedad. En su conjunto, más de 700.000 viviendas fueron anunciadas en dos años. Si el anuncio se hubiera traducido en capacidad de pegar un ladrillo sobre otro, la dimensión del dinamismo del mercado interno, la generación de puestos de trabajo y la mejora sustancial en las condiciones de vida de los argentinos y la plata en el bolsillo de las familias, sería notoriamente distinto al que se tiene en las vísperas de una coyuntura económica aún más compleja.

La distancia entre el anuncio y la realidad, en incalculable cantidad de ocasiones, tiene una diferencia tan abismal como atajar un penal, o no atajarlo. En ambos casos, las consecuencias son inevitables. En un caso, es apenas deporte. En la política, se juega la calidad de vida de nuestros compatriotas.

Y dale con los planes y el trabajo

Algo similar a lo que sucede con la tan mentada construcción de viviendas, termina por suceder con la tan anunciada “generación de trabajo genuino” que estaría llegando de la mano del sideral “crecimiento económico” que está viviendo el país.

En medio de un acampe celebrado el día jueves en la puerta del Ministerio de Desarrollo Social, el ministro de la cartera –Juan Zabaleta- señaló que “no va a haber más altas de planes sociales”.

“Más allá del reclamo, la decisión del ministerio es permitir que cada beneficiario del programa Potenciar Trabajo pueda elegir en qué unidad de gestión desempeñarse. Estamos convencidos de darles la libertad de elegir dónde quieren trabajar, en qué rubro, en qué oficio. Pretendemos darle centralidad al empleo”, explicó el funcionario en diálogo con Radio Mitre.

“Al pedido de más altas de planes estamos respondiendo con la posibilidad de aportar materiales y herramientas para poder generar trabajo”, enfatizó.

Y ejemplificó: “Existen iniciativas como la de urbanización de barrios populares, en la que trabajan más de 200 cooperativas. Estamos ofreciendo esa posibilidad de sumarse mediante la Secretaría de Integración Socio Urbana. Eso es mejorar los barrios, mover el sector de la construcción y generar empleo. Lo mismo a través del programa Banco de Herramientas, que posibilita que los vecinos tengan herramientas que permiten el empleo genuino”.

En una nota anterior de InfoNativa (Convertir planes en trabajo: Un museo de grandes novedades) nos hemos referido acerca de la superchería que implica sostener que, mágicamente, se habrán de convertir los planes en trabajo, por la mera acción de mencionarlo en un discurso.

Para reforzar el concepto vertido en Radio Mitre el jueves, el día siguiente, sobre el cierre de esta edición, Juan Zabaleta, el ministro de trabajo Claudio Moroni y el de Turismo Matías Lammens, lanzaron un nuevo proyecto para convertir planes sociales en empleo genuino dentro del sector hotelero.

Del anuncio, también participó el dirigente gremial Luis Barrionuevo, convocado a velar que los empresarios no cometan abusos con las mejoras sustanciales que implica que el Estado pase a pagar una parte del salario de los trabajadores del sector que tengan altas en el programa de empleo “Potenciar Trabajo”.

El anuncio no dista mucho de otros similares realizados con las amas de casa y con los trabajadores rurales, dos gremios marcados en forma indeleble por la ilegalidad en sus modelos de contratación por la patronal.

"La gente no quiere planes sociales, quiere trabajo, y Argentina está en deuda con toda esta gente que no ha logrado incorporarse a un trabajo formal, con derechos. Esto solo se puede hacer cuando hay un proyecto de desarrollo. El principal objetivo es hacer lo que estamos haciendo, impulsar el desarrollo del país. Nos vamos a dedicar a los sectores que están más afectados por el desempleo" sostuvo el Ministro de Trabajo Claudio Moroni.

Para no desenfocarnos de las referencias escogidas en el acápite anterior de esta nota, cabe recordar que si los 750.000 puestos de trabajo anunciados en mayo de 2020 se hubieran logrado consolidar, y las obras de integración socio urbana tuvieran un impacto significativo sobre la población objeto del Potenciar Trabajo, utilizando para ello, apenas, los fondos destinados a intereses de las Leliq que se destinan a la usura bancaria, otra sería la realidad del trabajo en la Argentina.

A quemarropa

De las jubilaciones que le ganan a la inflación, pero que en los hechos implica que más de cuatro millones de jubilados vayan a cobrar hasta mitad de año 32.629 pesos.

De la estafa de las Leliq que iba a ser desmantelada para mejorar salarios y jubilaciones, tal y como se sostuvo en la campaña electoral de 2019, y que fue triplicada en su monto a la tasa de interés que tuvo un alza el jueves, por reclamo del FMI.

De la empresa estatal que iba a gestionar el comercio exterior por la vía navegable del Paraná, a una renovación de pliegos para las empresas que desde hace décadas la gestionan.

De la soberanía alimentaria que se iba a conquistar con la expropiación de Vicentín, a la conquista de su cartera de exportación por parte de la multinacional Glencore.

De los programas, programitas, gestiones de caballeros y anuncios de los más variados al criminal aumento de precios constante sobre los alimentos.

Del “no nos va a temblar el pulso” a “las empresas acuerdan, pero no cumplen”, pasando por la creación de la empresa estatal de alimentos a no poder controlar el precio del tomate en el Mercado Central, ni realizar licitaciones decentes para abastecer comedores comunitarios por parte del mayor comprador de alimentos del país, es decir, el Estado Nacional.

Desde un extremo de los anuncios a la realidad efectiva media una distancia abismal.

Es un penal lanzado a quemarropa, y la ficción de estar atajándolo todo el tiempo.

Y así, en un bucle de desprestigio político que puede terminar de manera complicada.

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