Oveja Negra

ENSAYO GENERAL, PARA LA FARSA ACTUAL


12 de octubre de 2016

Oveja Negra

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Al parecer, el gobierno y los grandes medios de comunicación le están encontrando la vuelta al dilema de la pobreza cero. Una solución a la altura de la brutalidad que expresan políticamente. Celebran la represión y alientan la justicia por mano propia como mecanismo de resolución del problema de la inseguridad.

"Jamás he visto un bruto, volverse inteligente” dijo alguna vez Juan Domingo Perón. La máxima le viene como anillo al dedo a Luis Novaresio, que no por tan bruto, deja de ostentar un mediocre cinismo a la medida de quienes le escriben su libreto. El periodista fue uno de los encargados de leer el documento en la movilización convocada al Congreso de la Nación en reclamo de mayor seguridad.

El mismo periodista que hace algunas semanas felicitó al Presidente, y celebró que expresara libremente su opinión acerca de que resultaba necesario que el carnicero preso por asesinar, a quien había robado en su negocio, estuviera con su familia y no en la cárcel.

El mismo que sentenció que Macri no había hecho otra cosa que reclamar que se cumpla ley, y que toda persona hasta no ser encontrada culpable, transite libremente el proceso en que se lo juzga. El mismo que celebra un asesinato y reclama libertad para quien tomó la justicia en sus manos y la llevó hasta la sentencia de muerte, al mismo tiempo exige endurecimiento de penas y celebra el hacinamiento en cárceles Argentinas de miles y miles de  personas sin condena.

Bajo el paraguas del debate relacionado con la inseguridad, desde el paradigma en que lo expresan los medios de comunicación, se esconden objetivos inconfesables que el gobierno piensa transformar en política de Estado.

Para Mauricio Macri, que en el horizonte de su gestión, solo desea alcanzar un elevado número de desocupados, un mercado interno sometido a la pobreza, una economía al servicio de las multinacionales que convoca a operar en el país y los organismos de crédito; sólo pueden ofrecerle un destino miserable a millones y millones de compatriotas.

La única forma de disciplinar un país al que se lo quiere condenar a la miseria, es con mayores niveles de represión, con la amenaza estatal y paraestatal de la cárcel o la muerte para evitar la violencia social y con un pensamiento único que autorice el ciclo de ajuste, represión y de disciplinamiento social bajo la amenaza de más policías, más cárceles y más penas.

La única forma de disciplinar un país al que se lo quiere condenar a la miseria, es con mayores niveles de represión.

El mismo Presidente que llamó a interceder por el carnicero, nada, pero nada dijo acerca de las amenazas sufridas a manos de la Prefectura por los pibes de la Villa 21. 

Para mayor claridad, escuchemos al Indio Solari, que nos dijo: “Es un gobierno de CEOs, de empresarios... Olvídense, esa gente no va a pensar nunca en ustedes de manera generosa o respetuosa, porque creen que ustedes, los villeros, son un peligro. Y el peligro lo generan ellos, sometiéndolos a circunstancias sociales tan difíciles de sobrellevar, mientras vemos la tele gratis, porque les sirve para vender cosas.”

Lo que nos pretenden vender es una doble vara para juzgar la movilización popular. Una mirada que legitima los intereses inconfesables de las económicamente poderosas minorías, y estigmatiza la condena social, a la que gobiernos como el de Macri, someten a las mayorías populares.

Por eso intentaron retratar la gigantesca movilización del XXXI Encuentro Nacional de Mujeres, desde la óptica de la justificación de la represión. La mirada puesta sobre un sector minúsculo del encuentro que reunió cien mil mujeres en la Argentina, intentó justificar la brutal represión con la que se pretendió cerrar dos días de debate, reflexión y síntesis alcanzada desde arcos contradictorios de la mirada social y política de nuestro país.

Retratan la movilización contra la inseguridad, desde el dolor de un familiar. Pero jamás se animarán a retratar desde el dolor de sus víctimas, una movilización popular con una agenda que cristalice las miles y miles de pibas que se nos mueren por abortos clandestinos, las miles y miles de mujeres que se mueren como consecuencia de la violencia de género, las millones segregadas del mundo laboral o condenadas a la desigualdad de género. Menos aún, de aquellas personas que sufren una condena social, cultural, económica y política por su opción sexual.

Para ellas y para ellos, y fundamentalmente a su vocación organizativa, el destino que proclaman las corporaciones mediáticas y ejecuta el gobierno, es la represión. Que jamás se podrá convalidar, por más zoncera de aquellos y aquellas que no comprendan que hay que seguir recorriendo el camino de construir la legitimidad social necesaria, para seguir creciendo estratégicamente desde aquel masivo “Ni Una Menos”.

Para ellas y para ellos, y fundamentalmente a su vocación organizativa, el destino que proclaman las corporaciones mediáticas y ejecuta el gobierno, es la represión.

Candidatos financiados por dueños de prostíbulos. Una Vicepresidenta que votó en contra del matrimonio igualitario. Un Presidente que destila misoginia, que vetó en la Ciudad la ley de aborto no punible. Un gobierno que lo único que piensa en clave de igualdad para las mujeres, es para incrementar su edad jubilatoria y que condena a la desigualdad social a las mujeres argentinas, no podía dejar de cerrar un encuentro silenciando el debate y reprimiendo.

Una remozada construcción mediática de un teatro antidisturbios. Ensayo general, para la farsa actual.

 


 

                                        Colectivo de Medios Oveja Negra

 

 

 

 

 

 

 

 

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